La trampa precisamente es esperar a “sentirte seguro/a”, porque en decisiones importantes la seguridad total casi nunca llega. Si esperas a que desaparezca la duda, la ansiedad manda y la decisión se queda en pausa. Lo que funciona es decidir con incertidumbre, pero con un método que te proteja y para ello, el primer objetivo no es tomar la decisión perfecta, es dar el siguiente paso razonable. Muchas decisiones no se resuelven con un salto enorme, sino con pasos pequeños que te dan información real.
Aquí trabajaremos por un lado el miedo que aparece (que es tu mente intentando protegerte) y definiremos cual es el valor que perseguimos que será el foco y guía a seguir, es decir, lo que realmente quieres cuidar o construir. Cuando definamos esto, haremos un primer paso de prueba, lo que suele convertir esa duda en elección mientras a su vez, aprendemos a tolerar la incomodidad en forma de incertidumbre.

